La inmensa variedad de los organismos demuestra la capacidad de adaptación de la vida, su voluntad de conquistar cada recoveco con las mínimas condiciones de habitabilidad, cualesquiera que sean. Hay especies exclusivas de una única charca, de una única cueva, del metro de Londres (en concreto un mosquito, Culex molestus, aparecido como especie en las últimas décadas). Pero la velocidad a la que los humanos transformamos el planeta compite con la vida, y le gana por la mano. Pongamos por caso el kipunji, un nuevo primate encontrado en 2006 en Tanzania. El año pasado, la Unión Mundial para Conservación de la Naturaleza (UICN) ya lo declaró "en peligro crítico".