Mientras la historia crecía, hombres adultos temían aventurarse en las noches debido a que los rumores decían que el demonio se podía llevar perros grandes, gacelas, gatos, pequeñas vacas y ocasionalmente algún niño, quienes jamás era vueltos a ser vistos. Los desechos de los animales si eran encontrados. También se decía que el demonio de Jersey secaba la leche de las vacas por respirar cerca de ellas, o que mataba los peces de un arroyo con su presencia lo cual amenazaba la vida de la región entera.