El camaleón tiene una lengua notablemente larga y pegajosa que proyecta hacia el exterior para cazar insectos. Su cuerpo tiene una forma poco habitual y la mayoría están especialmente adaptados a la vida arborícola. Sus patas largas y delgadas los separan del suelo, y sus dedos están divididos en dos grupos de dos y tres dedos que le permiten agarrar las ramas, en vez de aferrarse a ellas con las garras. También su cola, larga y curvada, es prensil. Muchos camaleones tienen la cabeza grande y abovedada y los machos pueden exhibir hasta tres cuernos, que en ocasiones utilizan en combate; una llamativa especie de tres cuernos es el camaleón africano de Jackson.