FREILA: El mobiliario de nuestra enfermería se componía de...

El mobiliario de nuestra enfermería se componía de un gabinete de farmacia sin anaqueles, una mal pasada mesa de reconocimiento que teníamos que nivelar con ladrillos, y otra mesa grande que cubrimos con una sábana para colocar en ella los instrumentos. Poco más era lo que teníamos, y todo en lamentable estado.

Siempre que íbamos a usar algo, nos veíamos frente al mismo problema: ¿utilizaríamos los instrumentos sin esterilizar, o nos pasaríamos sin ellos? Por ejemplo, después de tratar un forúnculo o un antras, acaso se nos presentase un absceso de menor gravedad, que teníamos que curar con los mismos instrumentos. Sabíamos que exponíamos a nuestro paciente a una posible infección. ¿Pero qué podíamos hacer? Fue un verdadero milagro que nunca tuviésemos un caso de infección grave por ese motivo. A veces pensábamos que nuestra experiencia echaba por tierra, acaso, todas las teorías médicas sobre esterilización.