FREILA: Exterminio...

Exterminio
Ya en los últimos meses de 1939, Hitler propuso un programa de eutanasia, destinado a eliminar los enfermos incurables, fundamentalmente los mentales. El asesinato de las víctimas se llevó a cabo obligándoles a inhalar monóxido de carbono. Los familiares debían contentarse con un certificado de defunción que aludía a «muerte por pulmonía o debilidad cardíaca».
Cuando Hitler decidió la llamada «Solución final», fueron dispuestos los grandes campos de
exterminio polacos (Chelmno, Belzec, Sobibor y Treblinka) para dicho cometido. En Chelmno, por
ejemplo, los deportados eran obligados a prepararse para tomar un baño antes de ser enviados a trabajar. A continuación se les introducía en camiones especiales, preparados para que el monóxido de carbono producido por los motores penetrase en la cámara donde viajaban las víctimas. Cuando ya no se oía ningún grito, los camiones se trasladaban hacia un bosque cercano donde los cadáveres eran arrojados en grandes fosas. Más tarde se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. Para el funcionamiento de aquéllas se utilizó el gas «ZyklonB», «mucho más eficaz», según palabras de Rudolf Hess.