Tres años más tarde se traslada a Mytilene de Lesbos, inducido por el mismo Teofrasto, donde enseñó hasta el año 343/2, momento en el que es invitado por Filipo de Macedonia a aceptar el cargo de preceptor de su hijo Alejandro, el heredero del trono. Trató Aristóteles de convertir al futuro rey en un verdadero griego, pero Alejandro tendrá una visión política imperialista al modo oriental, incompatible con los ideales griegos de libertad, autonomía y ciudadanía.