La primera gran diferencia de la religión del pueblo hebreo con los demás del Cercano Oriente es que cree en un solo Dios. Este es justo y bueno y exige a su pueblo el cumplimiento de una moralidad. No tiene forma humana, esto significa que no puede ser representado. El hombre es inferior a El, pues Dios lo hizo a su imagen, inmortal, pero como ha pecado debe ser castigado.