Los romanos hicieron diversos intentos por subyugar a los persas durante los siglos III y IV, y finalmente firmaron un tratado de paz en el año 364 por el cual los persas consolidaban su hegemonía en el este y en el norte. Los persas comenzaron sus ataques contra el imperio bizantino en Siria, Palestina, Egipto y la actual Turquía. La guerra entre las dos potencias sufría continuos avances y retrocesos. Los persas sitiaron Bizancio sin éxito en el año 626. Un año después, los bizantinos invadieron Persia. Finalmente, y ya exhaustos, firmaron la paz en el año 628.