FREILA: Gila era el antihéroe. Descolgaba el teléfono y preguntaba:...

Gila era el antihéroe. Descolgaba el teléfono y preguntaba: « ¿Es el enemigo? Bueno, que avisen cuando vayan a atacar, no sea que nos pillen desprevenidos». O algo así. Gila tenía de la Guerra Civil en particular -y de la guerra en general- una idea sin heroísmos. En el fondo era un fusilado: un muerto resucitado por azar. Su infinita compasión por el ser humano nacía del escepticismo del perdedor. La guerra fue acaso su tema preferido; un soldado triste y solitario cuyas acciones tendían siempre a un pacto con el enemigo: un soldado sin una idea de enemigo. Ganadores o perdedores, todos eran seres humanos y vencidos. Las balas, en vez de matar, curaban. Eran supositorios.