FREILA: No se sabe con precisión cuantos atlantes existen hoy...

No se sabe con precisión cuantos atlantes existen hoy en el mundo, se especula con que su número está por debajo de los diez mil, una cifra extremadamente pequeña su se compara con los cuatro mil millones de población humana en la superficie. Unos dos mil de esos atlantes, viven en la propia Atlantis y sus cercanías, mientras que el resto viven en pequeños enclaves de polo a polo. Hace milenios, la población atlante se dividió, y hubo una migración al Océano Pacífico a través de la punta sur de Sudamérica, estos Homo Mermanus que emigraron al sur son conocidos como los Lemurianos, y poseen las mismas características físicas que los atlantes, pero su piel suele ser verdosa y escamosa, el número de Lemurianos es desconocido. La mayoría de los atlantes viven en cuevas en el suelo oceánico o en porciones sumergidas de arrecifes de coral. Los habitantes de Atlantis viven en las ruinas de la antigua ciudad de Atlantis de la superficie. Dado que no puede hacerse fuego bajo el agua, los atlantes carecen de la posibilidad de forjar acero, o de emplear combustible fósil para obtener energía, y debido al medio acuático en el que se mueven, también les ha sido imposible aislar o mezclar productos químicos. Consecuentemente, los atlantes nunca desarrollaron una tecnología nativa que fuera más allá de las herramientas de pedernal. Las espadas y demás armas utilizadas en la guerra, procedían en su mayor parte de los restos de la Atlantis sumergida o de barcos de construcción humana sumergidos. Tan solo en el último siglo, gracias a la tecnología obtenida de los Desviantes, los Atlantes pudieron contar con una tecnología más avanzada. La astrología, la química, la biología y la física siguen siendo ciencias desconocidas para los atlantes, la medicina sigue siendo primitiva, desconocen las drogas de los humanos (aunque utilizan las suyas propias), y la cirugía es prácticamente imposible de realizar bajo del agua. Los atlantes no han desarrollado ningún sistema de comunicación de masas, ni de transporte colectivo. Con la tecnología desviante consiguieron crear sus primeras naves de guerra, a principios de los años cuarenta.