Mendigo de una ilusión,
confundo cada luz que se enciende
con el calor del sol.
Me arrastro,
cuando todo lo que soy
debería mantenerme erguido.
Me equivoco,
y cada ridícula apuesta,
solo suma olor a fracaso
y aporta una dosis extra de soledad,
que remonta mi memoria al pasado,
envolviéndome en una telaraña de recuerdos,
que atesoro con demencial cuidado,
basándome en la estúpida creencia
que todo lo que fue volverá a ser,
y que detrás de las nubes
el cielo sigue siendo azul...
Juan Leandro Alzugaray
confundo cada luz que se enciende
con el calor del sol.
Me arrastro,
cuando todo lo que soy
debería mantenerme erguido.
Me equivoco,
y cada ridícula apuesta,
solo suma olor a fracaso
y aporta una dosis extra de soledad,
que remonta mi memoria al pasado,
envolviéndome en una telaraña de recuerdos,
que atesoro con demencial cuidado,
basándome en la estúpida creencia
que todo lo que fue volverá a ser,
y que detrás de las nubes
el cielo sigue siendo azul...
Juan Leandro Alzugaray