El REY ARTURO y el Grial
Entre la Historia y las nieblas de Avalon
En el año 406 aparece en Europa la tribu de los Hunos, empujando a otras tribus europeas al oeste y al sur. Estas, ante la crítica situación, eligieron Roma como mal menor y las provincias fronterizas, comenzaron a recibir de bárbaros. El emperador llamó a sus legiones de las provincias más alejadas para defender las centrales. Britania –la actual Inglaterra y Gales- quedó sin defensa. Los bárbaros pronto las invadieron.
La leyenda:
Decenas de autores participan en la elaboración del ciclo arturiano. Poco después de que las legiones romanas dejaran Gran Bretaña, los nativos, tanto de origen britano como romano, abandonados a su destino, se organizaron en una multiplicidad de reinos que pronto se querellan entre sí. Según las crónicas, uno de esos reinos es gobernado por el rey Uther Pendragon. Gracias a la astucia de su druida Merlín, Uther logra abusar de la mujer de uno de sus enemigos, la bellísima Igraine. Nueve meses más tarde nace Arturo, quien es educado por Merlín. Ya adolescente, Arturo revela su sangre real logrando zafar sin dificultad de la roca la maravillosa espada Excalibur. Une los reinos de Inglaterra y hace retroceder al invasor sajón, persiguiéndolo hasta el continente. junto a su mujer Gueniévre, ejerce su reinado en la magnífica ciudad de Camelot, donde reúne alrededor de una inmensa mesa redonda a formidables caballeros: Gauvain, Kay, Percifal, Lancelot, Tristán... Que aparentemente ocupaban su tiempo en la bísqueda de un maravilloso objeto que finalmente nadie sabía lo que era: el Grial. Arturo, sin saberlo, tuvo un hijo de su media hermana, el hada Morgana. Este hijo, Mordred, vuelve un día a la corte del rey y reivindica la corona. Ambos hombres se matan entre sí y Arturo agonizante, ordena arrojar su espada a un lago: la espada mágica es entregada al hada Viviana, la «Dama del lago», que crió a Lancelot y embrujó a Merlín...
Hasta aquí la leyenda.
Entre la Historia y las nieblas de Avalon
En el año 406 aparece en Europa la tribu de los Hunos, empujando a otras tribus europeas al oeste y al sur. Estas, ante la crítica situación, eligieron Roma como mal menor y las provincias fronterizas, comenzaron a recibir de bárbaros. El emperador llamó a sus legiones de las provincias más alejadas para defender las centrales. Britania –la actual Inglaterra y Gales- quedó sin defensa. Los bárbaros pronto las invadieron.
La leyenda:
Decenas de autores participan en la elaboración del ciclo arturiano. Poco después de que las legiones romanas dejaran Gran Bretaña, los nativos, tanto de origen britano como romano, abandonados a su destino, se organizaron en una multiplicidad de reinos que pronto se querellan entre sí. Según las crónicas, uno de esos reinos es gobernado por el rey Uther Pendragon. Gracias a la astucia de su druida Merlín, Uther logra abusar de la mujer de uno de sus enemigos, la bellísima Igraine. Nueve meses más tarde nace Arturo, quien es educado por Merlín. Ya adolescente, Arturo revela su sangre real logrando zafar sin dificultad de la roca la maravillosa espada Excalibur. Une los reinos de Inglaterra y hace retroceder al invasor sajón, persiguiéndolo hasta el continente. junto a su mujer Gueniévre, ejerce su reinado en la magnífica ciudad de Camelot, donde reúne alrededor de una inmensa mesa redonda a formidables caballeros: Gauvain, Kay, Percifal, Lancelot, Tristán... Que aparentemente ocupaban su tiempo en la bísqueda de un maravilloso objeto que finalmente nadie sabía lo que era: el Grial. Arturo, sin saberlo, tuvo un hijo de su media hermana, el hada Morgana. Este hijo, Mordred, vuelve un día a la corte del rey y reivindica la corona. Ambos hombres se matan entre sí y Arturo agonizante, ordena arrojar su espada a un lago: la espada mágica es entregada al hada Viviana, la «Dama del lago», que crió a Lancelot y embrujó a Merlín...
Hasta aquí la leyenda.