Las mujeres nobles del siglo XIV, utilizaban debajo de sus faldas calzas o calzones parecidos a los de los hombres. Sin embargo, a partir del siglo XVI estas calzas que a veces eran de un color distinto para cada pierna, comenzaron a llamarse medias calzas, de donde procede el nombre de las actuales medias.
La bragueta era el suplemento que cubría las partes de los hombres, primero en las bragas y posteriormente en las calzas. Podían llegar a ser tan aparatosas como la que lleva Carlos V en el retrato que de él hizo Tiziano.
Las armaduras estaban provistas de una bragueta que servía para protegerse de incidentes derivados de la lucha, que pudiera dañar, lastimar o herir las partes nobles. Denominado con una expresión derivada del latín coleo, suele ser omitida la denominación por decoro.
Los botones se aplicaron a las braguetas en el siglo XVIII, causando un gran revuelo, llegando a intervenir la Inquisición por ser considerado inmoral; aunque parece ser que la utilidad del invento y el escaso poder de esta institución en aquellos momentos, aplacaron las críticas y no impidieron su uso.
La costumbre de que la ropa femenina se abroche de izquierda a derecha, se debe a que las damas nobles, eran vestidas por sus criadas. Alguien se dio cuenta de que para facilitar dicha tarea, sería mejor y más preciso que los botones estuvieran situados al contrario de cómo se solían colocar.
Mary Quant, el 10 de julio de 1964, presentó en Londres la primera minifalda moderna en un desfile dedicado en exclusiva a este evento. Ni ella misma podía imaginar el furor que esta prenda de vestir iba a desencadenar entre las jóvenes de todo el mundo, y las connotaciones simbólicas para la liberación de la mujer. Lo que en un principio, los sectores más conservadores vieron como una moda escandalosa pero pasajera, se ha convertido en toda una tradición para la alta costura; por ello, es difícil no encontrar en un armario feminino alguna minifalda.
La inserción de los ojales y por ende de los cordones en la fabricación de zapatos, tuvo su nacimiento en Gran Bretaña. Esto favoreció la creación de nuevos modelos que son el origen del moderno zapato cerrado que tanto ha distinguido al gentleman inglés en todo el mundo.
A 1846, se remonta la original idea de hacer pasar la ropa más a la moda, por maniquíes de carne y hueso, que son el antecedente histórico de las top-models actuales. La idea fue del modisto francés de origen inglés, Charles Worth (1815-18495), que creyó que podría lucir de manera más atractiva sus diseños, si eran mostrados en público por mujeres y no por simples y antiestéticos armazones de hierro y cuero. El mundo de las pasarelas comenzaba de este modo, sin tener idea de lo que llegaría ser.
El maillot, esa prenda de vestir de tejido elástico, semejante a un bañador de mujer, que podemos encontrar a veces con mangas y que se usa para hacer gimnasia o danza; fue inventada por un tal Maillot que era empleado de la Ópera de París. De hecho, la palabra maillot es de origen francés. Por otro lado, el maillot unió el decoro del pantalón pero le hizo ganar comodidad, sin hablar de la gran mejora estética que aportó a la danza.
El 15 de enero de 1797, por la tarde, el londinense, propietario de una mercería, llamado John Etherington, se paseó por las calles de Londres con el primer sombrero de copa de la historia. Este primer modelo de sombrero de copa, era de ala estrecha y copa alta y cilíndrica, forrado de felpa de seda negra
El origen del diseño del sombrero de copa es muy controvertido, ya que los franceses reivindican también su autoría; alegando que fue un comerciante textil el que lo inventó. La prueba que aportan, está en un cuadro del pintor Charles Venet, en el que se ve algo parecido a un sombrero de copa. El cuadro data de 1796, un año antes del supuesto sombrero de copa del londinense John Etherington.