Las mujeres nobles del siglo XIV, utilizaban debajo de sus faldas calzas o calzones parecidos a los de los hombres. Sin embargo, a partir del siglo XVI estas calzas que a veces eran de un color distinto para cada pierna, comenzaron a llamarse medias calzas, de donde procede el nombre de las actuales medias.
La bragueta era el suplemento que cubría las partes de los hombres, primero en las bragas y posteriormente en las calzas. Podían llegar a ser tan aparatosas como la que lleva Carlos V en el retrato que de él hizo Tiziano.
Las armaduras estaban provistas de una bragueta que servía para protegerse de incidentes derivados de la lucha, que pudiera dañar, lastimar o herir las partes nobles. Denominado con una expresión derivada del latín coleo, suele ser omitida la denominación por decoro.
Los botones se aplicaron a las braguetas en el siglo XVIII, causando un gran revuelo, llegando a intervenir la Inquisición por ser considerado inmoral; aunque parece ser que la utilidad del invento y el escaso poder de esta institución en aquellos momentos, aplacaron las críticas y no impidieron su uso.
La costumbre de que la ropa femenina se abroche de izquierda a derecha, se debe a que las damas nobles, eran vestidas por sus criadas. Alguien se dio cuenta de que para facilitar dicha tarea, sería mejor y más preciso que los botones estuvieran situados al contrario de cómo se solían colocar.
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