Mi abuela se sentó en uno de los bancos de la parte trasera de la iglesia, recuerdo que cuando me separé de ella para ir a ocupar mi sitio en la primera fila, la miré extrañado. Ella me sonrió y me hizo un gesto con su cabeza indicándome que fuera a ocupar mi puesto y no me preocupara de nada más.
De la ceremonia no recuerdo nada en especial, sé que tuve que recitar una pequeña invocación en voz alta, era una especie de voto de renuncia a Satanás, a sus obras y a sus acciones. Cuando terminó la ceremonia la gente permaneció sentada en sus bancos mientras los niños que habíamos hecho la primera comunión salíamos fuera de la iglesia los primeros, desfilando por el pasillo central del templo al tiempo que los familiares y curiosos nos miraban con simpatía.
De la ceremonia no recuerdo nada en especial, sé que tuve que recitar una pequeña invocación en voz alta, era una especie de voto de renuncia a Satanás, a sus obras y a sus acciones. Cuando terminó la ceremonia la gente permaneció sentada en sus bancos mientras los niños que habíamos hecho la primera comunión salíamos fuera de la iglesia los primeros, desfilando por el pasillo central del templo al tiempo que los familiares y curiosos nos miraban con simpatía.