La riqueza verdadera es un tesoro que guardamos escondido en el interior de cada uno de nosotros y sólo gozamos de ella cuando conseguimos hacer de un hombre bueno, otro mejor.
No entendía nada. Aquellas palabras rebuscadas me recordaron a los sermones que Don Joaquín nos daba en la Iglesia.
No entendía nada. Aquellas palabras rebuscadas me recordaron a los sermones que Don Joaquín nos daba en la Iglesia.