uego ella posó con delicadeza la masa, ajustándola al contorno de la cazuela y mientras proseguía vertiendo el refrito, yo iba formando las letras iniciales de mi nombre con la masa de harina para decorar la superficie de la empanada.
Cuando terminamos fui a lavarme. Mi abuela me había calentado agua en un puchero, la vertí dentro del barreño, añadiendo varios cazos de agua fría hasta que estuvo templada. Coloqué el barreño cerca del fogón para no enfriarme, me desnudé y seguidamente me bañé. Ella me ayudó a lavarme frotándome la espalda con una esponja y rociándome con un cacillo la cabeza para quitarme el jabón. Luego me secó. Antes de cubrirme con la toalla me perfumó con agua de yerbas aromáticas.
Cuando terminamos fui a lavarme. Mi abuela me había calentado agua en un puchero, la vertí dentro del barreño, añadiendo varios cazos de agua fría hasta que estuvo templada. Coloqué el barreño cerca del fogón para no enfriarme, me desnudé y seguidamente me bañé. Ella me ayudó a lavarme frotándome la espalda con una esponja y rociándome con un cacillo la cabeza para quitarme el jabón. Luego me secó. Antes de cubrirme con la toalla me perfumó con agua de yerbas aromáticas.