FREILA: En esta ocasión no me bastó, como en otras ocasiones,...

En esta ocasión no me bastó, como en otras ocasiones, su sonrisa silenciosa para tranquilizarme. Más que tomarme el desayuno, lo engullí. Según nos había adoctrinado Don Joaquín, teníamos que abstenernos de tomar alimento alguno, desde una hora antes de la comunión y aunque todavía tenía tiempo suficiente, me daba pavor el no cumplir con aquel sagrado precepto y verme impedido de celebrar mi primera comunión junto con mis compañeros.