A pesar de las múltiples sugerencias que nos había transmitido Don Joaquín, para que nos mantuviéramos tranquilos y naturales durante el transcurso de la función, yo antes de comenzar, ya me encontraba preso de mis nervios.
Mi abuela al verme llegar a la cocina, me sonrió y sin decirme palabra alguna, me invitó con un leve movimiento de cabeza a que me sirviera el desayuno.
Mi abuela al verme llegar a la cocina, me sonrió y sin decirme palabra alguna, me invitó con un leve movimiento de cabeza a que me sirviera el desayuno.