FREILA: Era aquella una noche de luna nueva y en el firmamento...

Era aquella una noche de luna nueva y en el firmamento sólo brillaría la tenue luz de las estrellas, sin iluminación alguna, por ello, los chicos llevaríamos candiles para iluminar el camino de regreso.
Lúa pidió permiso a su padre para poder disfrutar de la romería de aquel día festivo junto a sus amigos. Era la fiesta de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y las chalanas no se hacían a la mar en esa fecha.
Además iban a acudir todos los mozos de la aldea y ella ya tenía edad para empezar a pensar en buscarse un buen marido.
Pidió permiso y expuso a su padre el plan que había preparado, daría de comer a las gallinas antes de partir, a él le dejaría sobre de la mesa preparado para la cena un plato con el pescado frito y los cachelos, la botella de vino bajo el chorro de agua de la fuente para que se mantuviera fresca y al lado de la lareira el puchero de café, ya colado.
Como era de esperar, su padre le negó el permiso, aduciendo que había de aprovecharse esa jornada festiva para arranchar la gamela, que las noches de parranda siempre traen consigo días de tristeza.
Por primera vez en la vida, la hija no aceptó con sumisión la negativa rotunda de su padre y se enzarzaron en una agria discusión. El viejo insistía en aprovechar la jornada y la joven le replicaba que se podía arranchar la gamela en cualquier momento, si no se hacía el día de la Virgen del Carmen bien se podría hacer otro día cualquiera, pero la fiesta sólo tiene su propio día, y o la disfrutas en esa jornada o la perdiste para siempre. Ella argumentaba que nunca le permitía salir con el resto de los mozos de la aldea, que trabajaba sin descanso y nunca protestaba.
Por primera vez en la vida se mantuvo firme ante su padre y reivindicó sus derechos. Pero el viejo no cedía y la discusión se hacía interminable. Cansado ya de tanta controversia, el padre, vociferando como un poseso le espetó a la joven:
- ¡Marcha, loba, eres como una puta loba en celo! Marcha a la fiesta, canta, baila, y corre tras los mozos. Yo te maldigo y pido a los Dioses que te condenen a vagar errante y solitaria y que del mismo modo que hoy vas tras los mozos, vayas mañana tras los lobos.