FREILA: Cuando los soldados disfrazados de peregrinos llegaron...

Cuando los soldados disfrazados de peregrinos llegaron a la aldea, no tardaron en descubrir las tumbas de los enamorados. Armados de una pica y una pala procedieron a desenterrarlos. La vieja alertada por los aullidos de su perro lobo, corrió a detener el acto sacrílego. Aún no habían logrado desenterrarlos cuando llegó la vieja a lugar de la tumba. Con sus brazos alzados se interpuso entre los hombres armados y las sepulturas que estaban cavando, uno de los soldados asertó un golpe con la pica en la cabeza de la anciana y cayó muerta sobre las sepulturas. El cielo no les dio tiempo de seguir con su macabra tarea, repentinamente se tiñó de gris y estalló una ruidosa tormenta, entre ensordecedores truenos, una lluvia de rayos cayó sobre el lugar, despavoridos los soldados huyeron aterrados, un ultimo rayo cayó a los pies de los rosales hundiéndose en la tierra, formando un gran boquete del que comenzó a manar un agua cristalina.

De la vieja hoy ya nadie se acuerda, los rosales unieron sus ramas y hoy a los pies de la fuente de los enamorados brotan cada primavera flores de un irradiante color rosa, simbolizando en su colorido a aquellos amantes que siguen unidos en su peregrinar por el oriente eterno hasta el día que en el juicio final el Creador haga justicia.