Pero el destino quiso que todo ese gozo se consumiera en un instante, los guardias armados de la Reina que sigilosos los habían espiado, interrumpieron bruscamente sus sueños, poniendo fin a esa efímera eternidad de dicha absoluta. Los separaron y mientras prendían a Amaro, alzaron violentamente a la joven princesa, con absoluta frialdad y sin mediar palabra alguna, con un afilado cuchillo sajaron la garganta de Sarah ante la mirada atónita de chico. Bajo la parpadeante y tenue luz de las antorchas resaltaba el rojo color de la sangre derramada de la muchacha, tiñendo el cuerpo de Sarah de una nebulosa visión, él fijó su mirada en los ojos aún abiertos de la joven, eran como un mudo grito de desesperación, una mirada del terror, una súplica silenciosa rogándole que no la abandonara.
Amaro fue reducido y amarrado con fuertes correas fue conducido a presencia de la Reina, ésta sin mostrar el más mínimo sentimiento de dolor por la muerte de su hija, le propuso que aceptara unirse secretamente a ella o de lo contrario, sería acusado de asesinato de su hija Sarah y ejecutado en público en la plaza del pueblo al amanecer del día siguiente. Amaro no titubeó ni un solo instante, nada respondió, bastó la frialdad de su mirada para conocer con nitidez su respuesta. Fue conducido a los calabozos del castillo a la espera de que se hiciera público por la mañana del día siguiente, el asesinato de la princesa y la detención del joven cantero como su criminal asesino.
Amaro fue reducido y amarrado con fuertes correas fue conducido a presencia de la Reina, ésta sin mostrar el más mínimo sentimiento de dolor por la muerte de su hija, le propuso que aceptara unirse secretamente a ella o de lo contrario, sería acusado de asesinato de su hija Sarah y ejecutado en público en la plaza del pueblo al amanecer del día siguiente. Amaro no titubeó ni un solo instante, nada respondió, bastó la frialdad de su mirada para conocer con nitidez su respuesta. Fue conducido a los calabozos del castillo a la espera de que se hiciera público por la mañana del día siguiente, el asesinato de la princesa y la detención del joven cantero como su criminal asesino.