Allí Amaro fue despojando quedamente de sus ropajes a Sarah, hasta dejarla totalmente desnuda frente a él. Con los dedos de sus manos fue acariciando delicadamente el cuerpo de la joven, como quien esculpe o moldea una figura humana, recorriendo lentamente cada milímetro de su piel. Posó sus labios delicadamente en sus párpados para cerrar los ojos de la muchacha y fue descendiendo, recorriendo con sus besos el cuerpo entero de la muchacha. Comenzó besando su frente y fue descendiendo por su boca, su cuello, sus axilas, sus senos, su pubis, sus muslos y sus pies, mientras, ella iba desnudándolo con delicadeza.
Desnudos ambos, se tendieron sobre los helechos y se fundieron en un efusivo abrazo, apretándose el uno al otro con sus brazos y sus piernas, olvidándose del mundo que les rodeaba, en aquellos momentos el universo se ceñía para ellos a sólo aquel reducido claro del bosque.
Desnudos ambos, se tendieron sobre los helechos y se fundieron en un efusivo abrazo, apretándose el uno al otro con sus brazos y sus piernas, olvidándose del mundo que les rodeaba, en aquellos momentos el universo se ceñía para ellos a sólo aquel reducido claro del bosque.