FREILA: Supongamos que estamos desnudos en una tormenta, sin...

Supongamos que estamos desnudos en una tormenta, sin duda podremos vernos afectados por la intemperie y por consiguiente con alguna enfermedad, supongamos en cambio que salimos a la tormenta cubiertos por un cálido abrigo, aquí radica la diferencia, el tiempo no ha cambiado, nosotros no hemos cambiado, pero el abrigo cambia la situación.