Entonces seguiréis al espíritu por la ruta del tesoro que está indicada en el triángulo de los pactos, sin amedrentaros, y echaréis vuestro pacto firmado sobre el tesoro; tocándolo con vuestra varilla, tomaréis de él cuanto podáis y regresaréis, andando de espaldas, al triángulo. Dejaréis en él vuestro tesoro ante vos y empezaréis en seguida a leer el despido del espíritu, tal como se indica:
DESPIDO DEL ESPÍRITU
¡Oh, gran Lucífago! Contento estoy de ti por el presente; déjote en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente con las grandes y poderosas palabras de la Clavícula del rey Salomón, por las que se fuerza a obediencia a los espíritus rebeldes".
DESPIDO DEL ESPÍRITU
¡Oh, gran Lucífago! Contento estoy de ti por el presente; déjote en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente con las grandes y poderosas palabras de la Clavícula del rey Salomón, por las que se fuerza a obediencia a los espíritus rebeldes".