El Islam tiene el Corán como libro sagrado, que es a la vez código religioso y político revelado, según el texto coránico, por Dios a Mahoma por medio del ángel Gabriel. Pero la redacción definitiva de ese libro no se debe a Mahoma, sino a sus discípulos. Consta de 114 capítulos o suras, divididos en versículos, donde el profeta habla siempre en nombre de Dios. La concepción filosófica del universo que expone el Corán es parecida a la de las grandes concepciones semíticas, el judaísmo y el cristianismo que le precedieron. Mahoma no era filósofo, como los fundadores del brahmanismo y del budismo, y quiso una religión sencilla, al alcance de la mentalidad de su época. Propiamente no quería una religión nueva, sino continuar la tradición de los profetas bíblicos. Se lee en el Corán: "Dios ha establecido para vosotros una religión que recomendó a Noé; esta religión se te revela ¡oh, Mahoma! Es la que habíamos recomendado a Abraham, a Moisés, a Jesús, diciéndoles: Observad esta religión, no os dividáis en sectas". Fueron tomados de la Biblia muchos aspectos: la creación del mundo en seis días; Adán y su caída; las penas y las recompensas; el juicio final anunciado por las trompetas. Pero su Paraíso es extremadamente sensual: riachuelos cristalinos, arroyos de leche, de miel y de vino; frutos deliciosos, huríes vírgenes, etc. Predica la tolerancia para con los judíos y los cristianos. Y en cuanto al célebre fatalismo musulmán, el Corán no lo pone de manifiesto en mayor medida que cualquier otro código religioso. En resumen, el islamismo es religión monoteísta que encuentra su expresión en la frase: no hay más dios que Dios y Mahoma es su profeta.