Aparte de los luteranos y Calvinistas, existen en Inglaterra la Iglesia Anglicana, y EE. UU. la Episcopal. La Iglesia Anglicana la formó el rey Enrique VIII (1533) cuando el Papa no le concedió el divorcio. Nunca pretendió ser un nuevo sistema doctrinal, sino aprovechar el protestantismo que era de dominio de todos en teoría, y llegar a la práctica con un protestantismo nacional. La Iglesia Anglicana se define como católica, escrituraria (la autoridad final está en las Escrituras) y reformada. Se trata de una iglesia nacional, que reconoce como jefe al soberano de Inglaterra. Su ritual tiene mucho parentesco con el católico. La Iglesia Episcopal Norteamericana es una derivación del Anglicanismo.