La patata se originó en las tierras altas de los Andes y se sabe que dos mil años antes del contacto con los españoles al mando de Francisco Pizarro en el siglo XVI, los incas ya cultivaban patatas y eran muy importantes en su alimentación. Los incas comían patatas incluso fuera de temporada pues idearon una curiosa forma de desecar y conservar las patatas, el chuño, el cual es el primer producto seco congelado elaborado en el mundo. Los incas usaban el frío de la noche para congelar láminas de patata, luego las prensaban para secarlas y obtener un producto de larga duración. En algunas zonas de los Andes, el chuño se sigue elaborando de la misma forma y se comercializa en mercados locales.