No deja de tener su lado oscuro la frase y la explicación, ya que el rey Fernando VII sí que era el mismo perro, incluso con el mismo collar, después de haber pasado una guerra, de haber tonteado con el enemigo que atropellaba a su pueblo y de haber estado “preso” del francés. Eso sí, siempre fue “Deseado” por su pueblo.