Ambos se dedicaban, pues, a la astronomía como aficionados, mientras William seguía trabajando como músico. Cuando éste realizó en 1781 el descubrimiento del planeta Urano, el rey Jorge III de Inglaterra le concedió un sueldo de 200 £ anuales que le permitió dedicarse plenamente a la astronomía, con lo cual también Caroline tomó esta dedicación.