Moloc
Con este nombre llevaron los fenicios a Cartago al dios Baal, a quien reverenciaban en forma de una colosal estatua de bronce. Cuando la ciudad se veía amenazada de grave peligro, se atribuía a la irritación de Moloc y se preparaba un gran sacrificio para apaciguarle; se encendía una hoguera y se arrojaba allí a los niños, al son de flautas y trompetas. Este culto fue imitado por los hebreos en los últimos días de Judá, y se cuenta que el propio rey de Moab ofreció su hijo y heredero a la divinidad para suscitar su indignación contra el invasor de Israel. La sangre de las víctimas se vertía en el Santuario.
Con este nombre llevaron los fenicios a Cartago al dios Baal, a quien reverenciaban en forma de una colosal estatua de bronce. Cuando la ciudad se veía amenazada de grave peligro, se atribuía a la irritación de Moloc y se preparaba un gran sacrificio para apaciguarle; se encendía una hoguera y se arrojaba allí a los niños, al son de flautas y trompetas. Este culto fue imitado por los hebreos en los últimos días de Judá, y se cuenta que el propio rey de Moab ofreció su hijo y heredero a la divinidad para suscitar su indignación contra el invasor de Israel. La sangre de las víctimas se vertía en el Santuario.