En la década de 1990 continuó con sus trabajos como profesor de la Universidad de Houston y miembro de diversos comités de investigación de la Agencia Espacial Norteamericana. Desde 1992 desarrolló numerosos proyectos de investigación química relacionados con el espacio y fue uno de los principales investigadores para el análisis de las muestras lunares del proyecto "Apolo" y del proyecto "Viking" sobre la atmósfera y la superficie de Marte.