En 1710 comparó la posición de las estrellas con las del catálogo de Ptolomeo y dedujo de debían tener movimiento propio y lo detectó en tres de ellas. En el observatorio de Greenwich diseñó el método para determinar la longitud por medio de observaciones lunares. En 1686 publicó el primer mapa metereológico del mundo. Entre 1698 y 1700 estudió la declinación magnética en distintos puntos del Océano Atlántico con lo que recogió los datos necesarios para publicar un mapa magnético en el año de 1701.