Medir el calor se convirtió en un reto en el círculo de hombres sabios de Venecia, al cual Galileo pertenecía. La primera solución fue el termoscopio. Varios autores habían jugado con la idea de que el aire se expandía a medida que aumentaba el calor, y viceversa. Las primeras versiones, normalmente llamadas termoscopios, eran poco más que juguetes Galileo Galilei