Con la aceptación del telescopio de astronomía, el limite de amplificación causado por el pequeño campo de visión del telescopio de Galileo llevó a una carrera de telescopios por desarrollar uno mejor. Debido a los defectos ópticos, la curvatura de las lentes debía minimizarse, y dado que la amplificación viene dada por el radio de las lentes del objetivo y del visor, el aumento de la amplificación debía conseguirse aumentando la distancia focal del objetivo. A principios de los años 1640, la longitud del telescopio comenzó a aumentar. Del típico telescopio de Galileo, que medía algo más de metro y medio, los telescopios de astronomía pasaron a medir entre 4, 5 y 6 metros, a mediados de siglo. Uno de estos sería por ejemplo de los fabricados por Christian Huygens, en 1656, el cual medía 7 metros de largo y conseguía un aumento de 100 veces.