El telescopio de Galileo se podía usar para observaciones terrestres o celestes indistintamente. Mientras que los astrónomos preferían el otro telescopio para observaciones de los astros. Los astrónomos evitaban el telescopio de tres lentes convexas, pues a más lentes, se multiplicaban los defectos ópticos de las lentes. Lo cual obligó a una reinvención de la imagen. Por otra parte, en la segunda mitad del siglo XVII el telescopio de Galileo se sustituyó por el telescopio terrestre, de cuatro lentes convexas: objetivo, visor, enderezador de imagen y lente de campo (que ampliaba el campo de visión).