Un telescopio típico de Galileo con el que se podían ver las lunas de Júpiter, se describió de la siguiente manera: Tiene un objetivo plano-convexo (la lente hacia el objeto) con una distancia focal entre 75 y 100 cm., y un visor plano-cóncavo con una distancia focal de unos cinco centímetros. El visor está en un pequeño tubo que puede ajustarse para el enfoque. La ampliación del instrumento era de unos 15 a 20 aumentos. Los cristales estaban llenos de pequeñas burbujas y tenían una tonalidad verde (debido al contenido de hierro en el cristal). La forma de las lentes era razonablemente gordas en el centro, y delgadas en la periferia. La gran limitación de estos instrumentos era el campo de visión que sólo permitía ver una cuarta parte de la Luna. Durante las siguientes décadas se mejoró la tecnología de las lentes.