Aunque la cualidad de aumentar o disminuir de los objetos transparentes cóncavos y convexos ya se conocía en la Antigüedad, las lentes, tal y como hoy las conocemos, aparecieron en el Oeste allá por finales del siglo XIII. Los cristales de calidad razonable y relativamente baratos nacen en los grandes centros de cristal de Venecia y Florencia, que alcanzan un gran nivel de desarrollo. Con los años, la vista pierde progresividad y capacidad para acomodarse a las distintas distancias. La presbicia, se hace más notable sobre los cuarenta años, cuando no se puede enfocar a una distancia confortable para el ojo. En el siglo XIII se hacen muy comunes unas gafas, aunque son muy molestas, especialmente para la escritura. Un artesano veneciano empezó a crear pequeños discos de cristal, convexos por las dos caras, que se podían poner en el mismo plano.