Para Galileo, esto era la prueba de que la Tierra debía girar, junto con los otros planetas, alrededor del Sol. Los escépticos argumentaron que esto no era necesariamente así, sino que se conseguía el mismo efecto con tal de mantener un punto de vista geocéntrico. Esto se conseguía teniendo a Venus orbitando en torno al Sol, y al Sol orbitando en torno a la Tierra. Aunque esto parece absurdo hoy en día, los seguidores de la Iglesia y Aristóteles encontraron esta explicación suficiente.