El año pasado, un comité de expertos de la OCDE dictaminó que estos futuros telescopios eran una de las dos prioridades principales de la astronomía terrestre mundial en las próximas décadas. Para diseñar y construir estos aparatos hará falta un periodo mínimo de entre 10 y 20 años. Las inversiones que se necesitarán son tan enormes que probablemente Europa no podrá acometerlas sola y habrá que constituir consorcios mundiales, dirigidos por Europa y Estados Unidos.