Asientos duros
Para que sea confortable por completo el asiento debe de ser duro y la espalda blanda; la cadera no debe quedar más baja que las rodillas y los riñones deben de estar perfectamente recogidos para que la espalda permanezca recta y no se deslice hacia abajo.
Los reposabrazos del sofá deben de ser cómodos y permitir que el brazo se apoye a la altura del codo y no más bajos. En los espacios pequeños, se pueden adaptar con brazos desmontables. Aunque las últimas tendencias marcan brazos de distintas alturas favoreciendo las mezclas.
Los diseños ergonómicos en los que el confort es la máxima, permiten tener el respaldo reclinable.
Para que sea confortable por completo el asiento debe de ser duro y la espalda blanda; la cadera no debe quedar más baja que las rodillas y los riñones deben de estar perfectamente recogidos para que la espalda permanezca recta y no se deslice hacia abajo.
Los reposabrazos del sofá deben de ser cómodos y permitir que el brazo se apoye a la altura del codo y no más bajos. En los espacios pequeños, se pueden adaptar con brazos desmontables. Aunque las últimas tendencias marcan brazos de distintas alturas favoreciendo las mezclas.
Los diseños ergonómicos en los que el confort es la máxima, permiten tener el respaldo reclinable.