En nuestras vidas transitamos por caminos de constante búsqueda del equilibrio entre entender quién es uno y el preguntarse para qué y porqué lo es; de ese equilibro imprescindible para poder vivir con simpleza la cotidianidad de cada día, sin preguntas ni cuestionamientos existenciales; en el delicado balance entre amar y ser amados, entre dar y recibir, entre llorar y reír, entre el éxtasis y el miedo