El poder destructor de un huracán radica en la velocidad y su abrumador tamaño, sin embargo, a pesar de significar un fenómeno absolutamente negativo que causa muertes y pérdidas alrededor del mundo, para la naturaleza es un beneficio ambiental, pues transporta enormes cantidades de agua, favorece los cultivos, alimenta los ríos y garantiza las lluvias.