Aún cuando los estudios meteorológicos se esmeren por pronosticar cuándo una catástrofe natural tocará la tierra, el mundo siempre se conmociona y se desestabiliza ante su llegada quedando casi completamente devastado. No hay previsiones que puedan contener la fuerza y velocidad del viento, por ello, no sólo es importante saber que existen, hay que saber qué hacer para protegerse, y cómo actuar ante la llegada de un huracán.