FREILA: El Señor, que en las concavidades de la tierra y en...

El Señor, que en las concavidades de la tierra y en partes escondidas obra sus maravillas, la hizo tan grande en aquella iglesia, que luego la Hostia se convirtió en carne y el vino en sangre, queriendo su majestad abrir los ojos de aquel miserable Ministro, y pagar tan gran devoción, como mostró aquel buen hombre viniendo a oir misa con tantas incomodidades (...) Yo, aunque indigno, vi y adoré este sagrado misterio cuando pasé por aquel lugar, y vi las dos ampollas; en la una está la sangre como si cuajara ahora, y tan colorada como si fuera de un cabrito recién muerto. La carne se ve dentro del Viril como cecina colorada y seca". Dice un narrador posterior.