Las galaxias son grandes y tienen mucha masa. Si otra galaxia pequeña pasa cerca de ella, puede verse engullida por la grande, y “comerse” todas sus estrellas y su gas.
La Vía Láctea es preciosa, pero también es una salvaje. Actualmente se está comiendo otras galaxias, que ha generado inmensos arcos curvados que orbitan el centro de la Vía Láctea, como vemos en la ilustración en la que la nuestra está “comiéndose” y alterando la forma de la pequeña galaxia de Sagitario.
La Vía Láctea es preciosa, pero también es una salvaje. Actualmente se está comiendo otras galaxias, que ha generado inmensos arcos curvados que orbitan el centro de la Vía Láctea, como vemos en la ilustración en la que la nuestra está “comiéndose” y alterando la forma de la pequeña galaxia de Sagitario.