Estas naves fueron construidas a toda prisa, y fruto de tal precipitación no pudieron montar un armamento de 380 mm, sino que hubieron de conformarse con los mismos cañones de 280 mm de los acorazados de bolsillo, lo que supuso un problema que se hizo notar más tarde. Pero aún así fueron naves bellas y temidas, muy poderosas y mejor acorazadas que cualquier acorazado británico de su época y formidables adversarios de los cruceros de batalla aliados como más tarde se demostraría.