Con estos acorazados, los primeros de la Royal Navy, Gran Bretaña se aseguró la primacía en la calidad de las construcciones navales mundiales hasta la llegada de los DUILIO.
En 1862, la armada española encargó a los astilleros franceses de La Seyne, en Tolón, la construcción de una fragata acorazada. En noviembre de 1863 la nave, llamada NUMANCIA, fue botada.
En 1862, la armada española encargó a los astilleros franceses de La Seyne, en Tolón, la construcción de una fragata acorazada. En noviembre de 1863 la nave, llamada NUMANCIA, fue botada.