La GLOIRE fue el primer verdadero acorazado de la historia. Puesto que era una nave con casco de madera, había que forrar las bordas con el blindaje de planchas de hierro (y ello se llevó 800 de las 5.675 toneladas del desplazamiento total de la nave), y por ello no fue posible habilitar más que un sólo puente de artillería en la batería, en lugar de los tres puentes habituales de los navíos de línea, así que se la llamó "fragata acorazada", por su similitud con las fragatas, que también disponían de un único puente de batería.