En la encomienda de Putagán, Blumenthal introdujo adelantos en la agricultura, y en la crianza de caballos y cerdos.
En el año 1555, Blumenthal castellanizó su nombre pasando a ser simplemente Bartolomé Flores.
Construyó el primer molino, fundó la primera capilla y una fábrica de carretas. En su trato con los indígenas fue un ejemplo de buen encomendero. A su muerte, el 11 de noviembre de 1585 heredó estas tierras su hija, Águeda Flores, hija habida con la cacica de Talagante, Elvira.
Águeda Flores se casó con el capitán Pedro Lísperguer, de origen alemán, el cual era dueño de la encomienda de Cauquenes y Purapel, entregadas el año 1558 por García Hurtado de Mendoza.
Con el matrimonio quedaron unidas las tres encomiendas. El hijo de este matrimonio, Pedro Lisperguer y Flores, que había heredado tierras en Peñaflor, trasladó a parte de los indígenas desde allí a estas tierras, aproximadamente en 1624.
Águeda Flores, fue la abuela de Catalina de los Ríos y Lisperguer, llamada La Quintrala.
En el año 1555, Blumenthal castellanizó su nombre pasando a ser simplemente Bartolomé Flores.
Construyó el primer molino, fundó la primera capilla y una fábrica de carretas. En su trato con los indígenas fue un ejemplo de buen encomendero. A su muerte, el 11 de noviembre de 1585 heredó estas tierras su hija, Águeda Flores, hija habida con la cacica de Talagante, Elvira.
Águeda Flores se casó con el capitán Pedro Lísperguer, de origen alemán, el cual era dueño de la encomienda de Cauquenes y Purapel, entregadas el año 1558 por García Hurtado de Mendoza.
Con el matrimonio quedaron unidas las tres encomiendas. El hijo de este matrimonio, Pedro Lisperguer y Flores, que había heredado tierras en Peñaflor, trasladó a parte de los indígenas desde allí a estas tierras, aproximadamente en 1624.
Águeda Flores, fue la abuela de Catalina de los Ríos y Lisperguer, llamada La Quintrala.